La importancia de traer hijos al mundo
Dentro de la jerarquía de los valores eternos, los
hijos son lo más elevado. Para la aritmética de Dios, el
hombre tiene más valor que las galaxias, los soles y los planetas;
ellos son simplemente su creación, pero el hombre es su hijo.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días, como instrumento organizado de la voluntad de
Dios sobre la tierra, ha expresado claramente que los
niños son en verdad la gran herencia del Señor, y que
cualquier interferencia que eproduzca con las fuentes
de vida, por razones indignas, es un pecado muy grave
ante la "vista del Señor. Por eso la Iglesia habla con voz
bien clara sobre situaciones como el control de la natalidad,
aborto y explosión demográfica. Y da énfasis a que la
'herencia de Jehová son los hijos; cosa
de estima el fruto del vientre' (Salmos127:3).
"¿Cuánto vale un hijo?¿Y su hijo? Cuando era un bebé
su espíritu vino del cielo de Dios el Eterno Padre.
El espíritu de su bebé es como un ángel puro viviendo
en un pequeño cuerpo. Vino de la presencia de
nuestro Padre Celestial, y llegó a vivir con ustedes
solamente por un tiempo corto durante esta vida en la carne,
pero para siempre en espíritu y en el estado resucitado...
(DavidO.McKay,"Th eWorthofa
Child,"ImprovementEra,Oct.1965,pág.853.)
El mandamiento de multiplicar y henchir la tierra está aún en vigencia
"El Señor nos ha dicho que es el deber de cada
esposo y esposa obedecer el mandamiento dado a
Adán de multiplicar y henchir la tierra, para que las
legiones de espíritus selectos, esperando por sus
tabernáculos de carne, pueden venir aquí y avanzar
en el gran designio de Dios para llegar a ser almas
perfectas, pues sin estos tabernáculos carnales no
pueden progresar hacia su destino planeado por Dios.
Por lo tanto, cada matrimonio deberá convertirse en
padres y madres de Israel; de niños nacidos dentro del
santo y eterno convenio...
"Ningún padre puede eludir esa obligación y esa
responsabilidad, y para que cumplamos debidamente
con esto, el Señor nos va apedir que rindamos estricta
cuenta. No hay deber más enaltecedor que pueda
asumir el hombre mortal" (First Presidency [HeberJ.
Grant,J. Reuben ClarkJr., DavidO. McKay] en CR,
de octubre de 1942, pág. 12).
